La herramienta CLARITY para infraestructuras de transporte
Resumen
Que el CO2 acumulado en la atmósfera ha aumentado y que la principal causa de dicho aumento es antropogénica, es una afirmación ampliamente conocida y demostrada por la comunidad científica.
El efecto previsible de este aumento de CO2 y otros gases de efecto invernadero también generados por la actividad humana es un cambio del clima que ya comenzamos a experimentar. En España, se prevé un aumento de las temperaturas medias y un incremento de la intensidad de precipitación en periodos de tiempo más cortos, entre otros aspectos.
La UE anima, de manera decidida, a que la información climática se plasme en índices climáticos que sean de utilidad en la toma de decisiones (energía, agricultura, vivienda, transporte, etc.). Para ello, resultan de gran interés los llamados servicios climáticos, que son servicios web en los que los usuarios podrán obtener la información climática adaptada a sus necesidades.
En este sentido, el proyecto CLARITY, financiado en el marco del programa H2020 de la UE, ha desarrollado un servicio climático (CSIS) que alberga una herramienta online para la evaluación del riesgo en infraestructuras urbanas y de transportes, proporcionando las proyecciones de las variables climáticas que se han considerado más representativas de las potenciales amenazas a las que se pueden enfrentar tanto las ciudades como las carreteras.
El presente artículo tiene como objetivo presentar el análisis que se ha efectuado de los posibles cambios vinculados al clima que hay que tener en cuenta en el diseño y explotación de infraestructuras de transporte –principalmente carreteras-, los resultados obtenidos de la aplicación del estudio a un caso piloto en España y mostrar de qué manera esta metodología se ha materializado como servicio climático.
En España, la Ley 21/ 2013 de Evaluación de Impacto Ambiental, modificada por la Ley 9 de 2018 que recoge aspectos de evaluación de impacto ambiental entre otros contenidos, refuerza la idea de cuantificar la consideración de los factores climáticos y los posibles efectos sobre los proyectos. Esta última norma afianza aún más las cuestiones medioambientales de eficiencia en el uso de los recursos, y los riesgos de accidentes y catástrofes, como consideración previa a la elaboración del proyecto. Asimismo, la inminente ley de cambio climático es el marco perfecto para conseguir que todos los actores involucrados en la planificación, gestión y conservación de infraestructuras incorporen en sus actividades información sobre las proyecciones climáticas, basadas en el conocimiento existente (inteligencia climática). Herramientas como CLARITY ayudarán a acometer este apasionante reto, con el objetivo de que nuestras ciudades e infraestructuras sean más sostenibles y resilientes ante los posibles efectos del cambio climático.